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Nuestro Movimiento Cultural

 


Somos la Grandiosa Afrocaribe y su falda Larga, un colectivo de mujeres con 20 años de trayectoria artística en investigación, creación y pedagogía. El colectivo ha profundizado en las tradiciones orales afrocolombianas:  la gaita y  bailes cantados como el bullerengue y la tambora. Las integrantes han aprendido con maestros y maestras de la tradición oral, a través de viajes  y mediante la práctica y creación de nuevos repertorios. 

 

Historia del colectivo

 

El colectivo de mujeres La Bogotana nació en los albores del siglo XXI, en medio de un movimiento social de jóvenes en Bogotá que se encontraron en la búsqueda de los lenguajes musicales del territorio colombiano. Este movimiento se creó entre amigos, algunos de ellos venían de estudiar música en Cuba o fuera de Colombia en los noventa y ellos ya tenían una claridad del alcance y la importancia de la práctica, la investigación y la creación artística con base en las músicas de tradición oral. 

 

Estos músicos se encontraban en conciertos, ensayos, en casas de amigos, fiestas, bares, eventos culturales y en las calles de Bogotá en donde practicaron de forma constante lo recién descubierto, con una sed de aprendizaje en la interpretación de estos instrumentos y músicas, que eran novedosas para ellos y que representaban un reto que requería tiempo y espacios diversos para el desarrollo y comprensión de estos lenguajes. 

 

Así se gestaron prácticas culturales como las mojarreadas, salir en grupo a tocar en el centro de Bogotá para presentar estos repertorios y pedir monedas para luego almorzar un pescado llamado mojarra, las edades de los músicos variaban entre los 15 y los 30 años. El colectivo La bogotana músicas de profesión, aprendices de esta escuela de viaje que introdujo la tradición Caribe en las calles de la ciudad, crearon un espacio para las mujeres que permitió interpretar los tambores, los cantos y los bailes afrocolombianos, profundizando en el estudio de la música de gaita y bailes cantados como el bullerengue y la tambora, entre otros. 

 

En la agrupación contamos con dos integrantes que hicieron parte de ese grupo de músicos que estudiaron en Cuba en los noventa, ellas se convirtieron en las voces líderes y en las cantautoras del grupo; en la percusión también confluyeron investigadoras que ya estaban abriéndose espacio con agrupaciones y grupos de estudio, construyendo relaciones maestro-aprendiz con tamboreros reconocidos de la región Caribe de Colombia.

 

El viaje como metodología de aprendizaje en el intercambio cultural, las llevó en el año 2003 a Puerto Escondido en el departamento de Córdoba, a participar en el Festival Nacional de Bullerengue. Esta participación marcó la historia del bullerengue en Colombia, La bogotana fue el primer grupo de mujeres y del interior del país, que asistió al festival de bullerengue, una práctica tradicional en donde los roles de género estaban muy marcados y donde no era frecuente que las mujeres tocaran los tambores.  

 

Emilsen Pacheco, maestro tamborero de San Juan de Urabá, al conocer y  entablar confianza con La bogotana, manifestó en una rueda de bullerengue: "con la bogotana se acabó el machismo". Y lo que ha sucedido en estos veinte años posteriores, ha sido un fenómeno en el que observamos que cada vez más mujeres se expresan a través del lenguaje del bullerengue. 

 

También significó una ruptura en los prejuicios del racismo tanto en la ciudad como en los territorios, La bogotana desmitificó algunas creencias negras de que todos los blancos eran racistas y en Bogotá también se le dio un espacio de respeto y reconocimiento a las tradiciones afrocolombianas, el movimiento social y artístico creció tanto que se gestó una etiqueta del mercado musical, que catalogó los productos creativos de esta generación como Nuevas Músicas Colombianas. 

 

Esta primera participación abrió el camino para que otras mujeres y otras agrupaciones pudieran conocer y acercarse a los bailes cantados afrocolombianos, otra particularidad del grupo en el festival, era que llevaba una intérprete del saxofón y del oboe que incorporaron junto con las gaitas para hacer una muestra especial durante el desarrollo del festival, en donde eran el único grupo sin reina de belleza y sin parejo de baile. 

 

Una anécdota entre muchas otras,  fue que tuvieron muchos ofrecimientos de pareja de baile para la bailadora y al final, solo un bailador tuvo esa función, luego lo apodaron “El bogotano”, y todavía siguen en contacto, encontrándose en los festivales. Hicieron muchos amigos y amigas dentro de la familia bullerenguera y han cuidado y fortalecido esta confianza por medio de la constancia en la interpretación, investigación, creación y enseñanza de estos lenguajes, abriendo espacios de respeto y reconocimiento en la academia. 

 

Este grupo de mujeres se ha convertido en una leyenda y está presente en el imaginario y en las historias bullerengueras en el territorio Caribe y en Bogotá. El colectivo La bogotana estudia, práctica e investiga  las músicas de transmisión oral del Caribe colombiano desempeñándose como colectivo pedagógico en la formación de niñas, niños, jóvenes y adultos en diversos espacios académicos y artísticos, desplegando el camino de la creación a través de repertorios propuestos por las integrantes del grupo que fueron arreglados por medio de la creación colectiva. 

 

Este quehacer creativo amplió la composición del grupo al que ingresaron nuevas intérpretes de otros instrumentos como el bajo eléctrico, el saxofón, nuevas percusionistas con experiencia en las músicas afrolatinas y por un periodo La bogotana se convirtió en una orquesta; tuvo repertorio para grabar, pero esto nunca sucedió por las dinámicas de la maternidad, el trabajo y  conflictos que disgregaron el colectivo durante un tiempo. 

 

Veinte años después con el propósito de contar esta historia y continuar en la labor de investigación y creación, La Grandiosa afrocaribe y su falda larga en su residencia en Brasil, permite de nuevo el espacio de encuentro de este colectivo femenino, ampliando su proyección hacia una latinoamérica que comparte historia, una cultura afroamerindia en donde la multiculturalidad es una fuente de creación de las nuevas músicas del continente. 

 

Volver a tierras bullerengueras para compartir la experiencia de Grandiosa Afrocaribe y su Falda larga,  se propone como una acción de continuidad en la práctica y la ampliación de los intercambios culturales, ofreciendo un espacio para la creación y el registro de la memoria de este propósito, la residencia en Brasil permite continuar tejiendo la historia de la música continental que aún no ha sido contada. Un reconocimiento a la trayectoria individual y colectiva que visibiliza el trabajo de las mujeres en la transformación de los límites de los roles de género y en las prácticas de la música de transmisión oral afroamerindia.

María José Salgado Jimenez

​Música e investigadora

Puerto Escondido, Cordoba 2003 Foto ACB 27
la bogotana 2
Puerto Escondido 2003 ACC
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Puerto Escondido, Cordoba 2003 Foto ACB 25
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