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Danza y pedagogía del cuerpo

Actualizado: 15 abr 2023

Nota: Este texto habla sobre mi experiencia de vida, no pretende expresar o comprometer la visión de otras personas, lo escribo con el ánimo de aportar mi distinción desde la diferencia de lo que somos.


A mi madre Leda Filomena Hernández Ucros Q.E.P.D, que siempre danza a mi lado, a mi maestra Edelmira Massa Zapata y a todo su linaje, a la Escola Flor de Aroeira, a la Escuela Biochikue para primera infancia, a la Escuela de Vida Bquiskua ie, el camino del acuerdo, que estamos sembrando con mi compañero y familia, y al colectivo de Grandiosa Afrocaribe y su falda larga.


“Bailar es estar en el ojo del huracán,

que es un lugar muy tranquilo”.

Ohad Naharin

Coreógrafo de la compañía de danza Batsheva, Israel.


Desde el estudio de la falda larga y explorando en los significados de este símbolo en la tradición cultural, podemos reconocer los aspectos humanos y relacionales de los cantos, y las danzas de la tradición, un camino para resolver el bienestar de los individuos, las familias y las comunidades.


En la Casa Escola Flor de Aroeira en Sao Paulo, Brasil, se vive la herencia africana desde la resistencia cultural que reconoce la interculturalidad de la herencia afroamerindia, los contenidos indígenas se sincretizan, quedando velados frente al legado africano que necesita ser reconocido y abrigado por la fuerza de un territorio que con su vibración alimenta el corazón de la tierra y de los seres humanos.


En la época de la colonización cuando trajeron esclavizadas a comunidades africanas, fueron los indígenas quienes los acogieron, el punto de encuentro de estas gentes afro e indígena fue y es la naturaleza. Sin embargo, se hace necesario reconocer que los africanos llegaron a Abya Yala (Continente en plena madurez), el nombre de América antes de la colonización, y en la Abya Yala vivían “mayas, aztecas, cunas, chibchas, mixtecas, zapotecas, ashuares, huaoranis, guaraníes, tupinikimes, kayapós, aimaras, ashaninkas, kaxinawas, ticunas, terenas..”, entre otras comunidades, para estas gentes y todos los que habitamos o nacemos en este continente, la Abya Yala es nuestra casa.


En el orden y los principios de la Casa Flor de Aroeira reconocí los fundamentos que sostienen la casa continental donde vivimos, una palabra de vida basada en la ley de origen, que es una sola para todos los pueblos de América, un pensamiento-acción que expresa una espiritualidad basada en el respeto y el cuidado de la naturaleza que nos permite vivir en la plenitud del presente, - Quien no está en esa frecuencia - dicen las abuelas y los abuelos nativos americanos, - está perdido en este mundo ya que no tiene conexión con la Madre Tierra -.


El que no reconoce en donde está, no sabe de donde viene, ni para donde va, somos indígenas por el solo hecho de nacer en esta tierra, así nuestro color de piel sea blanco, amarillo, rojo o negro, asi como los colores del maíz, unidad en la diversidad, multiplicidad que sostiene y alimenta.


El hecho de ser indígena se ha vilipendiado, ese desconocimiento de lo que somos, no nos permite ver con claridad cuál es nuestra casa y como la debemos cuidar, lo que nos ha llevado a permitir el maltrato a la naturaleza y por ende a nosotros mismos, a permitir la explotación, la mentira y el engaño de un sistema que no le interesa el ser humano y que nos induce a optar por lo de afuera antes que por lo propio.


Somos los nietos, los sobrevivientes a esa barbarie de la colonización que se perpetúa en el modo de producción salvaje que condiciona la educación, la política, la religión, el alimento y hasta la forma de medir el tiempo; pues el calendario gregoriano que marca los días, es un sistema basado en el ego de los líderes políticos greco romanos, que fundaron un pensamiento patriarcal que vive impune frente a las realidades profundas de la manera cultural, como los calendarios nativos del cual vale la pena resaltar el Maya, que toma en cuenta la energía masculina del sol y la energía femenina de la luna que posee 13 ciclos de 28 días, para la comprensión y vivencia del tiempo en el ahora.


Así como la Abya Yala es nuestra casa, al hablar del cuerpo, hablamos de la casa donde habita nuestro espíritu y nuestra misión, un servicio que está relacionado con el cuidado de la vida.


La experiencia con el Tambor de Crioula y la Roda de Samba, fue una vivencia ritual, un ritual donde se distinguen los roles frente a lo que hacen las mujeres y los hombres, una remembranza de la espiritualidad y el religare de las tradiciones africanas.


También está presente el culto al “ Panteón Yoruba, los Yorubas nombraron, identificaron y deificaron a las energías de la naturaleza y las llamaron Orishas”, en este sentido esas fuerzas están presentes en todas las comunidades nativas, los koguis (al norte de Suramérica), huicholes (al norte de Centroamérica), lakotas (al norte de América) o mapuches (al sur de Suramérica), que las llaman de otra manera pero que en esencia siguen siendo las energías de la naturaleza, el Fuego, el Viento, la Tierra, el Agua y sus posibles combinaciones, energías que para la sabiduría nativa americana son seres que tienen sus propias formas de comunicarse.


Los movimientos de estas expresiones de la tradición afro se ondean al compás del vaivén de las faldas largas, una sensación gestual de la feminidad, sin embargo, la falda larga en la Abya Yala es usada por hombres y mujeres indistintamente, quizás por el pragmatismo que hay en el vestirse con mantas, una sola tela que envuelve el cuerpo, forma natural para las gentes que tejen sus propias telas para vestir.


El concepto del género es un constructo del modo de producción, no somos hombre o mujer somos seres sintientes como todo en la naturaleza, que contienen esas dos energias en una y que se manifiesta con más fortaleza según el sexo con el que nacemos, normalmente condicionado por los estereotipos de los roles preconcebidos y que en la mayoría de los casos desdibuja y entorpece la conexión con la verdadera esencia del femenino y del masculino.


El ritual es una coreografía en movimiento, “el coreografiar son las distinciones de los gestos del cuerpo en el instante”, el cuerpo tiene memoria propia y en dicha memoria se expresa la herencia de lo que somos en el presente.


El movimiento nos permite liberarnos del sufrimiento, no somos nuestros pensamientos, somos nuestras acciones; el conflicto que se genera desde el lenguaje queda en un segundo plano cuando es el cuerpo el que habla, cuando se manifiesta el acuerdo de las prácticas naturales como el danzar y el cantar, colapsamos para encontrarnos y diluir los límites de los condicionamientos, que nos permite integrar la gracia unificadora del instante.


El arte es la herramienta que nos entrega la vida para conectarnos con nosotros mismos en el presente.


Ya no tenemos tiempo para mirarnos, sentirnos, emocionarnos, solo hay tiempo para la imposición del modo de producción que todo lo coloca en el afuera, en el otro, en los otros, desviando la mirada del sí mismo, estamos lejos de ser una idea de la perfección, el propósito no es la perfección, es vivir tranquilos en unidad.


El descanso es la actividad que le da sentido a la acción, si no descansamos el cuerpo se enferma, si no nos expresamos, el cuerpo se enferma y es el cuerpo el que nos muestra los lugares de la dificultad, que tienen que ver con los obstáculos emocionales de la historia y del linaje que estamos llamados a sanar.


El Tambor de Crioula y la danza muestran como podemos sanar nuestra relación con la tierra a través del movimiento del cuerpo, allí los pies tocan la tierra y la mueven como cuando se revive a un enfermo pulsando su corazón, así mismo nuestra danza alimenta la vibración del corazón de la tierra y ella nos devuelve en reciprocidad esa vibración, ese aliento de vida que se manifiesta en la alegría del cuerpo, más específicamente en el corazón del ser humano.


La belleza de lo asimétrico tiene un ritmo natural que nos asombra, es así como en la danza del Tambor de Crioula y la Roda de Samba, las mujeres muestran su distinción en la liberación del cuerpo, en donde se respeta lo que cada una es, un movimiento asimétrico por naturaleza.


El movimiento de la falda larga es una pedagogía de auto-liberación espontánea, es una acción que nos permite reconocernos livianos y esta emancipación nadie nos la puede quitar.


El significado del movimiento de la falda larga es una exploración permanente, lo cierto es que desde la danza existe la posibilidad de sembrar la unidad individual y por ende la de los pueblos en el reconocimiento de la alegría de existir.


Al cuerpo gratitud por permitir manifestar la fuerza del corazón y de quienes somos, el poder manifestar el Ubuntu y el Buen Vivir, esa filosofía natural que muestra la lealtad con nosotros mismos, las otras personas y su manera de relacionarse.







 
 
 

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