Pedagogía y primera infancia
- Carolina Cortes - Aguamarina -
- 11 mar 2023
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 11 abr 2023
Desde la experiencia, el recorrido ha sido magnífico, es un privilegio poder contar un poco al respecto de nuestro viaje a Sao Paulo-Brasil a la Escuela Flor de Aroeira.
El estudio de estas músicas no puede hacerse de modo separado como si se tratara de algún saber específico, esta práctica trata de una manera de vivir y convivir con nuestro entorno.
Al igual que los tambores de Crioula, los grupos que practican estas músicas y danzas son una familia y los niños y las niñas son uno de los pilares fundamentales de estas prácticas.
Primero niños y niñas crecen en un ambiente completamente relacionado con la práctica religiosa, se celebran fechas especiales para distintos altares, como Yemayá o San Benedito, altares que simbolizan unión, respeto, alimento, canto y baile. Fiestas que duran un día entero, en las que se limpian los espacios, se preparan los altares, se enciende el fuego, se presentan las ofrendas, como flores, velas y lo que cada uno quiera ofrecer y en medio de toda esta organización niños y niñas permanecen jugando, observando e interviniendo.
Saben como alimentar a los animales del entorno y se hacen cargo de ello, en la escuela Flor de Aroeira observé gallo, gallinas, su cría, micos, conejo y perro, a todos los niños y las niñas los cuidaron.
A la hora de iniciarse el ritual, los infantes son muy importantes, son a los que primero se les brinda el alimento, se cuida todo el tiempo de que estén bien atendidos, ya que la mayoría de los padres y madres son los músicos y las danzantes.
Niños y niñas siempre participan en algún momento del ritual, algunos de aproximadamente 10 años y menos se sientan en los tambores, otros cantan y las niñas en su mayoría saben utilizar la falda y bailar.
Observé también con mucho agrado, que ninguno de estos menores cargaba o utilizaba juguetes, se divertían corriendo, saltando, conversando y cuidando a los animales.
Además de esto, reciben clase de Capoeira y Tambor de Crioula, Capoeira con música en vivo, se recuerda que el Birimbao es el abuelo, el ancestro, el padre y el que convoca y desde ese entendimiento y el respeto al tambor se realiza la práctica.
Esta disciplina requiere de resistencia y concentración para danzar evitando el golpe, bailar con el negativo.
Niños y niñas saltan, entrenan con obstáculos, conocen las figuras, siguen el ritmo con su cuerpo y finalmente se retan y confrontan unos a otros como lo enseña la práctica de Capoeira.
Y a estos maravillosos y hábiles seres, tenemos el reto de compartirles el bullerengue, la chalupa y el fandango.
Un día antes de realizar el evento, nos reunimos para plantear la estructura y los temas para compartir con ellos y ellas.
Desde un principio fue maravilloso, cuando dimos inicio a nuestro encuentro, tuvimos la primera aparente dificultad: “El Idioma”… luego de un rato de risas y ensueño traduciendo palabras y rimando textos, entendimos que la comunicación sería más corporal que verbal y así planteamos los relatos y las canciones.
Durante este ensayo tuvimos la dicha de conocer a una de las niñas de la escuela, Alisha Maia, cantadora, oyó parte de nuestro ensayo y sonreía mientras compartía con nosotras, cuando hicimos una pausa nos cantó una canción que enseguida acompañamos.
Vale la pena rescatar en este relato que la interacción con niños y niñas fue estupenda, nuestras tradiciones tienen semejanzas, se propone la rueda, se usa la falda larga, se danza y se ofrece al tambor, y además nuestras danzas tratan sobre el cortejo, la seducción, el coqueteo, el compartir entre hombres y mujeres, de este modo Grandiosa Afrocaribe, niñas y niños de Favela de Mohiño crearon un espacio en donde bailaron al tambor, practicaron la rueda, hicieron palmas y tararearon las melodías de las canciones, experimentando así una tradición Afro Colombiana llamada Bailes Cantaos.
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