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Las voces

En un ilé, todas las voces son importantes y son escuchadas, incluso la voz del silencio. El cacareo de una gallina o el canto del gallo, el sonido del fuego al respirar, al brincar, el ladrido o gruñido de un perro, el sonido del aguacero al caer, la voz del viento al soplar y la de cada niño que juega o grita, la de cada cantor o corera que participa en el encuentro y las voces interiores que se reflejan en el exterior cuando es el momento.


El reconocimiento y la importancia de cada voz que acompaña, comparte o protagoniza el encuentro se da natural y espontáneamente, sin técnicas, sin formalismos, sin reglas o límites, pues todos tenemos una voz que compartir, una expresión para exteriorizar y unos contenidos que son para la construcción de las relaciones y las formas.


En la práctica del canto dentro de la escuela FLOR DE AROEIRA es importante estar en el “ahora” para reconocer la palabra que viene en el momento, la experiencia que acontece en el presente y frente a nuestros ojos, para expresar espontánea y orgánicamente las palabras que quieren ser dichas y que son pertinentes en el instante.


Cuando se abre una roda se habla de “llegar” o de “venir”, cuando se desarrolla la danza se habla del movimiento, de las mareas, de las maneras y también se toma información de las palabras que se dicen tradicionalmente, pero se modifican de ser necesario en el presente. Al final también se menciona que va a terminar o cerrar la rueda o la fiesta. Durante la ginga de Capoeira Angola también se abre con una inspiración muchas veces improvisada llamada Cantiga y en el desarrollo del juego se habla de los movimientos o de los animales que representan esa acción en el espacio.


 
 
 

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