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Lo afroamerindio / la plurietnicidad


<<Lo indígena vive en cada lugar donde hay comunidad,

donde hay sensibilidad colectiva.>>

Isua Pɵrɵpik


El devenir de lo que somos ha entremezclado las tradiciones culturales de los que habitamos en América después de la conquista. Una síntesis relacional que conjunta múltiples tradiciones en el aquí y el ahora de la cultura. De este encuentro ha surgido la realidad multicultural del presente, indígenas, afros, europeos y orientales en una amalgama genética que funda las estirpes que nos constituyen.


Una mezcla de tradiciones ancestrales que desdibuja la preponderancia de las razas, aunandonos con la realidad de lo que nos une como especie. Ahora es el tiempo de la memoria, el origen presente del antiguo nuevo acuerdo, volver a pasar por el corazón todo aquello que nos hace gente-gente.


Las abuelas y los abuelos guardaron en cantos y danzas el consejo de la gente antigua, usos y costumbres que perviven resguardados en los refugios de las tradiciones populares. Nos corresponde entonces cantar y danzar, para que la semilla de la nueva humanidad germine en nosotros, actualizando lo mejor de las distintas herencias culturales.


Una emergencia planetaria que nos convoca a resolver la alegoría de la Torre de Babel, reconociéndonos en la natura humanización de la liberación espontánea, la unidad todo abarcadora del mito vivo que estamos co-creando.


El terreiro, la casa de todos, el palenque y el kilombo, territorialidades emergentes que acogen la común-unidad de todas las gentes, cantando y danzando, cuidando la semilla de vida, una relaciones fundadas en el respeto de todas las tradiciones, de todos los refugios, haciendo énfasis en todo lo que nos une y transmutando todo lo que nos separa, buenas noticias sobre nosotros mismos, unos silencios colmados de cantos, una quietud que ahora se manifiesta en las danzas de la re-existencia solidaria.

Las faldas largas ahora bailan refrescando con sus aires el camino del centro, la unidad todo abarcadora, honrando y cuidando el sagrado femenino, honrando y cuidando el sagrado masculino, honrando y cuidando las semillas de la vida. Las niñas y los niños mostrándonos el camino, una matripatrisca que desde la inocencia actualiza la comunidad hecha familia, si somos mamás de nuestros hijos, somos mamás de todas las niñas y de todos los niños, si somos papas de nuestros hijos, somos papas de todas las niñas y de todos los niños.


En este acuerdo afroameriendo nos pedagogiamos para dejar de mirarnos con el ojo picho, o acogemos la sabiduría de los mayores que aprendieron a ser menores, abuelas y abuelos que cuidan las semillas de vida, consejo que se siembra en alimento para cuidar la palabra-acción de la abundancia, una palabra de vida que ahora cantamos y danzamos desde la plurietnicidad que nos constituye.


 
 
 

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